Hogar Estilo de vida activo El yoga no es gimnasia, sino el arte de la presencia

El yoga no es gimnasia, sino el arte de la presencia

por Trinidad Crespo

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El yoga no requiere flexibilidad. Al contrario, la desarrolla. Puedes empezar con 10 minutos al día: algunas posturas, respiración, un minuto de silencio. Con el tiempo, tu cuerpo se volverá más suave y tu mente más tranquila. La clave es la constancia, no la intensidad.

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El yoga es especialmente valioso para quienes pasan mucho tiempo sentados. Las posturas estiran la columna vertebral, abren el pecho y mejoran la postura. Después de un largo día en la oficina, 15 minutos de yoga alivian la tensión mejor que cualquier masaje.

El yoga también es aceptación. No luchas contra tu cuerpo, sino que colaboras con él. Hoy no llegas al suelo, bien. Mañana, un poco más lejos. No hay «debería», hay «es». Esta actitud impregna gradualmente tu vida: te vuelves más amable contigo mismo y con los demás.

Muchos tienen miedo de empezar, pensando: «No tengo tiempo, espacio ni esterilla». Pero el yoga es posible en cualquier lugar. En el suelo de tu salón, en un parque, incluso en un hotel. Incluso cinco minutos son mejor que nada.

Con el tiempo, notarás cambios no solo en tu cuerpo, sino también en tus reacciones. Pierdes los estribos con menos frecuencia, dejas atrás los rencores con mayor facilidad y aceptas los cambios con más calma. Porque el yoga no se trata de posturas, se trata de estabilidad interior.

El yoga te recuerda: no eres tus pensamientos, ni tus emociones, ni tu cuerpo. Eres el observador. Y en esta observación nace la libertad. Y la libertad es la forma más elevada de salud.

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