Hogar Estilo de vida activo Correr no es un deporte, es un diálogo contigo mismo

Correr no es un deporte, es un diálogo contigo mismo

por Trinidad Crespo

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Mucha gente piensa que correr es una actividad solitaria. Pero en realidad, te enseña a estar solo sin miedo. En un mundo donde estamos constantemente conectados, la capacidad de estar en silencio es una habilidad poco común. Correr proporciona este silencio.

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La estacionalidad también es importante. En verano, correr temprano al amanecer; en invierno, en ropa interior térmica bajo la nieve; en otoño, entre las hojas que caen. Cada estación ofrece sus propias experiencias. Me encanta especialmente correr bajo la lluvia: las gotas se llevan no solo el sudor, sino también la ansiedad.

No tienes que participar en carreras. Aunque, si decides hacerlo, es una poderosa motivación. Pero incluso sin dorsal, correr sigue siendo un ritual personal. Mi récord no son los kilómetros, sino las veces que he corrido sin ganas.

Correr enseña paciencia. Los resultados no llegan de inmediato. Pero esa es precisamente su sabiduría. La vida tampoco ofrece recompensas instantáneas. Requiere constancia. Y cada carrera es un acto de confianza en uno mismo.

Hoy, no corro para perder peso, sino para encontrar el equilibrio. Después de un día de trabajo, correr es mi manera de «desprenderme» de las emociones ajenas y volver a mí mismo. Es como una ducha, solo que para la mente.

Si nunca has corrido, empieza caminando. Luego añade un minuto de carrera. Luego dos. No te apresures. Un viaje de diez mil kilómetros comienza con un solo paso. Y ese paso ya es una victoria.

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